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miércoles, 3 de abril de 2013

El hombre que hizo llorar a Mou


11 de enero de 2011. Gala del Balón de Oro en el Kongresshaus de Zúrich, Suiza. Poco después de las 19.00 horas, Wesley Sneijder, integrante del once ideal del año 2010, se dirige al auditorio tras ser pieza clave en el Inter campeón de Europa, Scudetto y Coppa Italia y la Holanda subcampeona del mundo. "Ha sido un placer trabajar con José Mourinho, y quiero decírselo desde este escenario. Para mí es el mejor entrenador del mundo".
Minutos después, Mou recibe el premio como mejor entrenador del 2010, el mismo que tanta polémica ha generado este año. Pero, inexplicablemente, Sneijder se queda fuera de la terna final de aspirantes al Balón de Oro, que recae por segundo año consecutivo en Leo Messi. El increíble año del menudo centrocampista holandés es casi totalmente ignorado.
Extraño. E injusto. Porque, temporada y media antes, nadie hubiera apostado por el ex del Ajax como uno de los protagonistas de la glamourosa gala de la FIFA en su sede suiza. Salió del Madrid por una puerta lateral, a cambio de 15 millones de euros, con el objeto de hacer hueco en el vestuario y en las cuentas del club a las nuevas figuras que vertebrarían el segundo proyecto de Florentino Pérez: Cristiano, Kaká, Benzema... Sneijder, que llegó del Ajax al Madrid en 2007 a cambio de 27 millones de euros, protagonizó un espectacular arranque con la blanca, aunque las lesiones y la falta de continuidad acabarían mermando su rendimiento y propiciando su salida, junto a las de sus compatriostas Arjen Robben y Rafael Van der Vaart, algunas de las fichas más altas de la plantilla.
Mou, que llevaba ya un año en el Inter, no dudo en acogerle a su vera, pese a ciertos rumores que llegaron a poner en duda su profesionalidad. Pero el técnico le dio galones desde el primer día. Llegó a Milán, firmó y en menos de 24 horas estaba debutando en un derbi ante el Milan. Desde ese mismo día se erigió en el líder de un equipo en el que gozó de plena libertad creativa y táctica, y al que condujo a una temporada absolutamente histórica. Aquel Inter de Milán 2010 ganó la Coppa ante la Roma, encadenó un segundo Scudetto ante el mismo rival capitalino y, 55 años después, reconquistó para el Inter la Copa de Europa. Algo que ningún equipo italiano había logrado jamás. Sneijder jugó la final contra el Bayern en el Bernabéu, el mismo estadio del que había salido nueve meses antes sin entender muy bien por qué. "Pellegrini me dice que me quiere, pero otras personas en el club no. Aquí pasan cosas muy raras". Cuatro años después de su controvertido adiós, Wesley retorna al escenario de su particular expediente X.

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